
Como psicóloga y arteterapeuta, mi pasión es ser una estudiante eterna. El viaje del autoconocimiento no tiene fin, y creo firmemente que para guiar a otros, debo seguir recorriendo mi propio camino.
Esta semana, volví a sumergirme en un libro que es una biblia para creativos de todo el mundo: «El Camino del Artista» de Julia Cameron.
Cada vez que lo leo, descubro una nueva capa. Pero esta vez, algo me golpeó con más fuerza que nunca: su concepto del «Censor».
El «Censor»: Ese Crítico Interior que te Paraliza
Julia Cameron le da un nombre a esa voz en tu cabeza. Esa voz que, apenas tomas un lápiz, te susurra: «¿En serio? No sabes dibujar», «¿Qué vas a hacer con eso?», «Te va a quedar horrible», «Mejor ni lo intentes, vas a perder el tiempo».
Ese es tu Censor. Tu crítico interno. El guardián del perfeccionismo.
El «descubrimiento» que reafirmo con esta lectura no es solo que el Censor existe, sino que su trabajo es profesional. Es un experto en sabotaje. Y lo más importante: es la razón número uno por la que sentimos bloqueo creativo.
El miedo a la página en blanco no es miedo al papel. Es miedo a la voz del Censor.
¿Cómo se Combate a un Enemigo tan Arraigado?
Aquí viene la genialidad de Julia Cameron. No te pide que pelees con el Censor, ni que lo razones, ni que lo intentes convencer. Te da una herramienta para agotar su munición antes de que empiece el día.
Esta herramienta son las «Páginas Matutinas» (Morning Pages).
La instrucción es simple:
- Cuándo: Apenas te despiertas. Antes del café, antes de mirar el teléfono, antes de que el Censor se ponga sus botas.
- Qué: 3 páginas escritas a mano.
- Cómo: Escritura en flujo de conciencia. No es un diario, No es literatura, No es para ser «profundo» o «bonito». Es un «vaciado mental».
Escribes, literalmente, cualquier cosa que se te cruce por la mente: «No sé qué escribir. Tengo sueño. Me pica la nariz. Estoy preocupada por la cuenta de luz. Anoche soñé algo raro. Odio esta silla. ¿Por qué estoy haciendo esto? Mi letra es horrible…»
No puedes hacerlo mal. Si escribes «no sé qué escribir» durante 3 páginas, lo hiciste perfecto.
El Verdadero Propósito de las Páginas Matutinas
Aquí está la magia: esas 3 páginas son el «cebo» para el Censor. Todo ese ruido mental, esa ansiedad, esa negatividad, esas quejas… son la voz del Censor. Al ponerlas en el papel, las estás sacando de tu cabeza.
Es como limpiar la tubería de tu creatividad. Estás sacando todo el lodo, la preocupación y la autocrítica para que, más tarde en el día, cuando te sientes a crear, el agua pueda fluir limpia.
Estás vaciando la mente de tu Censor para poder conectar con tu Artista.
Esto se conecta directamente con lo que hacemos en arteterapia. Ejercicios como el «Garabateo Energético» no buscan crear una obra de arte; buscan descargar la energía y eludir al Censor. Las Páginas Matutinas son, en esencia, un ejercicio de arteterapia escrito.
El trabajo de silenciar al Censor es una práctica diaria. Las Páginas Matutinas son una herramienta, y mi Clase Gratuita de Arteterapia es otra.
Si te resuena esta idea de «limpiar la tubería» y quieres más herramientas prácticas para reconectar con tu creatividad innata (y de paso, conocer las bases del arteterapia), te invito a unirte a mi comunidad.
Al registrarte, recibirás acceso inmediato a mi Webinar Gratuito de 2 horas, donde hacemos dos ejercicios prácticos para superar al Censor y empezar a jugar.
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Ahora dime, ¿has leído «El Camino del Artista»? ¿Cuál es tu propia herramienta para silenciar a tu crítico interior? ¡Te leo en los comentarios!