Hay un concepto en psicología llamado «sesgo de negatividad». Significa que nuestro cerebro es como velcro para las experiencias negativas y como teflón para las positivas.
Es evolutivo: recordar el peligro nos mantenía vivos. Pero hoy, eso significa que al llegar diciembre, es muy fácil hacer un balance mental y pensar: «No hice suficiente», «Fue un año difícil», «Me faltó esto y aquello».
Pasamos por alto las cientos de micro-victorias, las risas con amigas, el café perfecto de una mañana, el día que no te dolió nada.
La alegría no es un golpe de suerte constante; es una práctica de atención. Hoy vamos a usar el arte para «hackear» ese sesgo de negatividad y hacer visibles tus tesoros del año.
El Ejercicio: Dibujando tu Contenedor de Luz
Vamos a crear un «Frasco de la Alegría». No necesitas un frasco real, lo vamos a construir en el papel.
Materiales que Necesitarás:
- Tu diario o una hoja de papel.
- Marcadores, bolígrafos de gel, lápices de colores (¡colores vivos!).
Guía Paso a Paso
Paso 1: El Contenedor Dibuja un frasco grande en tu hoja. Puede ser un frasco de mermelada, una botella mágica, una caja de tesoros. Hazlo grande, que ocupe casi toda la página. Este es el espacio seguro donde guardarás tu luz.
Paso 2: La Búsqueda del Tesoro Cierra los ojos y repasa tu año, mes a mes. No busques «grandes hitos» (como un ascenso o una boda). Busca «chispas»:
- Una comida deliciosa.
- Un abrazo que necesitabas.
- Un libro que te encantó.
- Un momento de orgullo personal.
- Un ataque de risa.
Paso 3: El Llenado Por cada recuerdo, dibuja un símbolo dentro del frasco.
- ¿Fue una tarde de playa? Dibuja un sol o una ola pequeña.
- ¿Fue una llamada con una amiga? Dibuja un teléfono o un corazón.
- ¿Fue un día de descanso? Dibuja una almohada. Usa colores diferentes. Llena el frasco. Si no quieres dibujar símbolos, puedes llenarlo de canicas de colores o estrellas, y dentro de cada una escribir una palabra clave.
Paso 4: La Observación Cuando sientas que no recuerdas más, mira tu dibujo. Ese frasco lleno de color es la prueba visual de que, incluso en los días difíciles, la alegría estuvo presente. Tu año no fue gris; tuvo matices brillantes que quizás habías olvidado.
Este ejercicio es una forma maravillosa de cultivar la gratitud y cambiar nuestra narrativa interna.
Si te gustó conectar con esta parte luminosa de ti, te invito a profundizar más en mi Clase Gratuita: «Introducción al Arteterapia». En ella, no solo hablamos de procesar lo difícil, sino de cómo el arte nos ayuda a conectar con nuestros recursos internos, nuestra vitalidad y nuestras ganas de crear.
[Haz clic aquí para registrarte gratis en el webinar y empezar a ver tu vida con nuevos colores.]